

Habría que analizar más profundamente la gran cantidad (excesiva) de filmes que se presentaron este año en uno de los mejores festivales de cine fantástico del mundo que tenemos el privilegio de vivir de cerca. Hay muchas secciones y tres cines están programando películas ininterrumpidamente con lo que en el mejor de los casos (si no comes ni te tomas un respiro) puedes acceder a un tercio del total de propuestas. Esos que logran esa hazaña acaban lógicamente... zombies perdidos. Hablando de estas criaturas, Sitges programa desde hace unos años una curiosa fiesta llamada
zombie walk, en la que toda la gente que se disfraza así da vueltas por la población asustando a los indefensos ciudadanos (ja,ja). Antiguamente se vivía algo parecido pero más espontaneamente; la gente hacía sus particulares performances por la calle y las tiendas se decoraban con referencias al festival pero ultimamente no se ve ese ambiente. Creo que incluso se hacía un concurso de escaparates y los tenderos se esmeraban en ello. Ahora lo veo todo más comercial y masificado, incluyendo esa programación tan mastodóntica. Viendo programas antiguos que todavía conservo me doy

cuenta que antes también se podía asistir a casi todo; hemos pasado en poco tiempo de programar unas 50-60 películas a más de 150 y las secciones y subsecciones se han multiplicado. Con ello se ha perdido el aspecto más entrañable y provocativo de aquellos años pero, en fin, todo evoluciona. Parezco un abuelo con todas estas quejas y con esta nostalgia de que antes era más bonito y entrañable (ja,ja). Con tanto que me enrollo me dejo poco espacio para el resumen fílmico en sí pero es que además este año he visto menos, con lo que el balance sería un poco por referencias. Comentaré mejor los premiados más importantes. La sorprendente ganadora (y para muchos injustamente) es la finlandesa
Rare exports: a christmas tale que trata sobre Papá Noel con el galardón a mejor película y director. Sitges gusta de premiar cosas raras para distinguirse, como cuando hizo ganadora a un musical sobre Drácula. El director del festival Ángel Sala había hablado maravillas de esa película nórdica en varias entrevistas que ví antes del festival y me parece sospechoso que precisamente ganara esa. Da la sensación de que él mismo la escogiera a dedo. Digo solo "da la sensación" por lo casual sin insinuar nada extraño porque en realidad estos


premios siempre están muy repartidos (también hay muchos) y no es garantía ni de taquilla ni de nada (muchas ni se llegan a estrenar por aquí como aquella musical de Drácula y muchas otras) con lo que no hay motivo para ningún tongo. De todas formas no hay festival de cine que se precie sin escándalo, no hay más que dar un vistazo a los últimos de Cannes, Venecia, Berlín... por no hablar de los Oscar de Hollywood (que no es un festival, ya lo sé, pero también sirve de ejemplo porque intervienen jurados). En cuanto a actores (no doy los nombres porque son desconocidos y no los oiremos nunca más) los ganadores son el de
El último exorcismo y la de la película hongkonesa
Dream home. No hace falta comentar más de ellos porque no son grandes interpretaciones y simplemente se trata de un reparto para contentar a todos. Los mejores efectos especiales son para la modesta
Monsters y yo particularmente también considero que los efectos son modestos como para merecer el premio.
Tucker and Dale versus Evil ha sorprendido a todos y se ha llevado el premio a la mejor


película de la sección panorama. Los que la han visto hablan bastante bien de ella y efectivamente tiene buena pinta.
Rubber se lleva algún premio del público con una historia acerca de un neumático asesino (como oís). No la he visto pero la historia parece una tontería a priori. El mejor guión es para la argentina
Fase 7 que tampoco he visto. Bueno, ya acabo para no aburrir. Tendré que hacer alguna otra entrada pormenorizando alguna sección o hablando de las que he visto. Saludos a todos los aficionados al cine de terror.